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Por qué los fundadores de WhatsApp prefirieron perder 1.300 millones de dólares antes que seguir en Facebook

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Si se hubieran quedado hasta noviembre, Brian Acton y Jan Koum, los creadores de la popular red de mensajería que Mark Zuckerberg compró en 2014, habrían recibido acciones de la empresa por ese valor. Pero las presiones para monetizar la app les resultaron excesivas

Si se hubieran quedado hasta noviembre, cuando vencían sus contratos, Acton habría recibido unos USD 900 millones en acciones y Koum, unos USD 400 millones (ambas cifras se calculan según el valor actual de Facebook en la bolsa de valores). Pero dada la insistencia de Facebook en proyectar sobre WhatsApp su modelo de negocios publicitario —algo que hizo, sin problemas, cuando adquirió Instagram—, los fundadores de la app con el que se comunican 1.500 usuarios en el mundo prefirieron poner fin al vínculo.

“De muchos modos, Facebook y WhatsApp no podrían haber sido más distintos“, escribieron Kirsten Grind y Deepa Seetharaman en su nota en WSJ. “Desde su comienzo en 2004 Facebook hizo uso de su acceso a la información de los usuarios para vender publicidades dirigidas que aparecerían a medida que las personas recorrieran su feed”. Por ese modelo de negocio el valor de mercado de Facebook “superó el medio billón de dólares, con el 97% de los ingresos de la firma provenientes de la publicidad”.

Jan Koum dejará WhatsApp y su lugar en el directorio de Facebook en agosto. (Getty)

En cambio, la seguridad de los datos de los usuarios fue una preocupación central desde el nacimiento de la aplicación de mensajería que Koum y Acton—quienes se conocieron trabajando en Yahoo y se hicieron amigos— crearon en 2009. Al comienzo, WhatsApp borraba de su servidor los mensajes apenas eran leídos; luego, desde 2016, los encriptó —al estilo de Telegram, o ahora Signal— de modo tal que la plataforma no tiene acceso al contenido que intercambian los usuarios.

Además, Koum y Acton siempre se refirieron negativamente a la interrupción que la publicidad causa en las plataformas: “Nadie se levanta entusiasmado por ver más publicidad, nadie se va a dormir pensando en los avisos que verá mañana”, escribieron en el blog de la app de mensajería. Y en otra ocasión: “Quisimos hacer algo que no fuera otra oficina más de liquidación de publicidades”. También llamaron a los avisos “insultos a la inteligencia”.

La presión de Mark Zuckerberg por el rendimiento económico de WhatsApp causó la pelea. (AP)

Tras el escándalo de Cambridge Analytica —la crisis del abuso de datos de 87 millones de usuarios de Facebook durante la campaña presidencial en los Estados Unidos en 2016—, Acton se contó entre los que invitaron a cerrar las cuentas en la red social de Zuckerberg. “Es el momento”, escribió en un tuit, seguido por el hashtag #deletefacebook(borra Facebook).

David Marcus, ejecutivo de Messenger, confrontó a Acton: “Eso fue ordinario”, informó WSJ. El co-creador de WhatsApp le respondió con un indiferente encogimiento de hombros. Luego donó USD 50 millones al desarrollo de Signal.

“La costosa salida cierra una disputa de larga gestación sobre cómo extraer más ganancias de WhatsApp“, explicó el periódico. Desde el comienzo mismo de las negociaciones por la venta —que convirtió a Acton y Koum, de la noche a la mañana, en multimillonarios— los creadores exigieron que la app de mensajería permaneciese como una empresa autónoma y operase de manera independiente.

“Y seguirás contando con que ningún aviso interrumpirá tus comunicaciones”, prometieron en el blog de WhatsApp al anunciar la operación que “todavía se cuenta como la mayor compra de la historia apoyada por capital de riesgo, y que fue casi 10 veces mayor a la siguiente adquisición más costosa de Facebook“, según WSJ.

Pero menos de dos años después Facebook hizo que WhatsApp cambiara sus términos de servicio para que la red social pudiera acceder a los números de teléfono de los usuarios de la app de mensajería, además de otros datos (qué dispositivos y qué sistemas operativos usaban, por ejemplo).

Cada uno a su tiempo, Acton y Koum “concluyeron que estaban dando una pelea perdida”, dijo WSJ. Ambos, por cierto, tienen recursos: USD 6.200 millones Acton y USD 9.300 millones Koum, según Forbes. El ambiente de trabajo, además, era “muy pasivo-agresivo”, con pequeñas peleas cotidianas desde que los empleados de WhatsApp se mudaron en enero de 2017 desde Mountain View al cuartel general de Facebook en Menlo Park.

En una ocasión, molestos por el clima animado del campus con heladerías y juegos, los trabajadores de WhatsApp pusieron un cartel en su sección: “Por favor mantenga el nivel de ruido en el mínimo posible”. Algunos empleados de Facebook se burlaron cantándoles: “Bienvenidos a WhatsApp, ¡cállense la boca!”. También hubo discusiones porque los escritorios de la gente de la app de mensajería eran más grandes que los del personal de Facebook, que se quejó por “falta de igualitarismo”.

Tras la salida del último co-fundador resistente de WhatsApp, Koum, que se concretará en agosto, la empresa quedará interinamente a cargo de Chris Daniels, “un antiguo ejecutivo de Facebook que tiene la tarea de encontrar un modelo de negocio que genere ganancias a un nivel que justifique el precio de compra de la app”, explicó WSJ, “sin dañar las características que la hicieron tan popular”.

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