Ni la eyaculación femenina es un mito, ni la satisfacción de ellas depende del tamaño de los genitales de él; mentiras y verdades se esconden tras el tema de la sexualidad.

Mucho se habla en torno a la respuesta femenina en el ámbito sexual. Mentiras y verdades se esconden tras este gran tema. ¿Cuáles son los más comunes? Aquí una lista de las ideas más falsas en torno al sexo:

Las mujeres normales sólo disfrutan del sexo cuando tienen un orgasmo
Hay mujeres que pueden disfrutar del sexo sin tener un orgasmo. Dependerá de la situación, del momento, del chico, de la anatomía de ella e incluso del ambiente en que se encuentren. La existencia de un orgasmo no es siempre indicativo de goce.

Si una mujer no tiene un orgasmo puede haber gozado igual de la relación sexual. De un 70 a un 80 por ciento de las veces lo alcanzan las mujeres que lo tienen con frecuencia. Sin embargo, no quiere decir que las que no lo tienen no disfruten del sexo.

Una mujer que tiene la regla no puede tener sexo
Es un mito que han llevado las mujeres siempre. Hoy, por suerte, no está tan castigado que una mujer tenga sexo mientras dura su menstruación. Con el uso correcto del preservativo, la limpieza necesaria y unas sábanas casi desechables, el placer está garantizado. Sólo dependerá de si esto no provoca dolores en ella, pero el sexo es igual de placentero, o incluso más, que cuando no se tiene la regla.

A cierta edad el sexo pierde importancia
La disminución del deseo no es síntoma del envejecimiento. Pero la falta de comunicación y depresión -dos variables importantes-, acompañan al ser humano en todas las etapas de su vida.

El viagra es la única solución
Existen varios factores que condicionan la erección masculina. Algunos relacionados a temas físicos y otros netamente psicológicos. Se recomiendan métodos alternativos, como terapia psicológica. También hay que ver cuál es la verdadera razón de la disfunción eréctil: emocional o física.

La satisfacción femenina depende del tamaño del pene
Aunque es un tema que importa sobremanera a los hombres, a las mujeres no nos importa tanto, nos hemos cansado de decirlo. Hay preferencias, eso sí, pero eso no quiere decir que quien no tenga un gran pene no pueda dar satisfacción a su mujer. A las mujeres no les interesa un sexo meramente genital.

Cuando un hombre con pene pequeño hace gala de otros esfuerzos para satisfacer a su mujer, ella estará más que agradecida. Muchas veces, mucho más que aquella que tiene un hombre de pene grande que basa el placer en su miembro.

Fantasear con terceros es malo
Los especialistas recomiendan pensar en otras personas para mejorar el sexo en la pareja, teniendo en cuenta que la experiencia sexual comienza en el cerebro y que la imaginación suele ser un condimento excitante. También recomiendan discernir la realidad de la ficción.

Las mujeres nunca se masturban y las que lo hacen es porque están muy necesitadas de sexo
El 90 por ciento de las mujeres se han masturbado alguna vez en su vida. Y la frecuencia, el lugar y la manera de hacerlo dependerá de cada una, de su propia tensión sexual. Cada vez menos se considera a esta práctica como algo abominable cuando es practicada por el género femenino. Hoy la masturbación también está dejando de ser un juego unitario para convertirse en parte de un juego en pareja. A muchos hombres les gusta, en el medio del juego sexual, ver a sus mujeres tocarse y masturbarse. Eso es altamente excitante para ellos.

Las mujeres sienten menos deseo sexual
Ellas como ellos tienen la misma capacidad de excitarse, tener orgasmos y disfrutar la divinidad del sexo. Aunque las sensaciones y las respuestas en ambos son distintas, los dos están preparados para el deseo en igual medida. Además, se dice que el 68% de las féminas experimentan excitación sexual sin necesidad de la intervención masculina. Más de la mitad de ellas sienten estos deseos diario o varias veces en un mismo día.

El sexo se acaba con la menopausia
La retirada de la menstruación no significa en nada la pérdida del deseo de las mujeres. Solamente marca el fin de la vida fértil femenina. Sin embargo, las necesidades sexuales, el deseo y las respuestas siguen siendo las mismas salvo algunos factores de tipo físico, como la resequedad vaginal u otros. Pero incluso para ello hay solución: cremas o píldoras.

Una mujer que toma la iniciativa es una cualquiera
Esto es falso. Años, siglos de desigualdad y sumisión han metido en las mentes femeninas que deben esperar por la iniciativa del varón y asumir en la relación sexual una actitud pasiva o de complacencia. Con la creencia de este injusto mito muchas mujeres asumen su sexualidad con resignación.

Las mujeres multiorgásmicas no existen
Son reales y de carne y hueso. Muchas veces la respuesta multiorgásmica depende de la historia de cada mujer, de su capacidad de disfrute y de su misma respuesta y capacidad física. Sin embargo, no hay relación alguna entre satisfacción sexual y si se es o no multiorgásmica.

La eyaculación femenina es un mito inventado por ellas
Las glándulas de skene están hechas precisamente para que la eyaculación femenina ocurra. No todas las mujeres responden igual ni en la misma intensidad a esto. Y muchas mujeres pueden tener una pequeña eyaculación sin darse cuenta, o hay casos en los que la cantidad es verdaderamente para comprar sábanas nuevas…

La eyaculación precoz es cosa de adolescentes
El imaginario popular les atribuye la velocidad a los adolescentes aunque muchos estudios adviertan que la eyaculación precoz afecta al 30% de los hombres en algún momento de sus vidas. Los factores condicionantes pueden ser la fatiga, la depresión y la ansiedad.

El sexo oral es más seguro que el vaginal
Aunque es un método de prevención de embarazos no deseados, existen riesgos de contagio muy fuertes. El intercambio de fluidos en el sexo oral puede generar infecciones, en especial si existen cortes o heridas en la zona de contacto.

Es difícil quedar embarazada si el hombre eyacula fuera
Pese a que el método es muy utilizado, el especialista sugiere que la falta de información es crucial a la hora de elegir este tipo de accionar. Según Buffman, es muy complicado que el hombre sepa exactamente cuando comienza a eyacular.