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Los 10 secretos del estilo Marilyn Monroe

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La diva cumpliría 90 años. Marcó un estilo que sigue vigente: simple y sexy al mismo tiempo. Con sus increíbles curvas y su sólida presencia, se convirtió en la imagen a la que los rótulos jamás le alcanzaron. Parte de la historia rica del cine, ícono de la moda y diva total, llegó a declarar que “una sonrisa es el mejor maquillaje que puede usar una mujer”.

Por eso, en un nuevo aniversario del que fuera su cumpleaños, vale recordar sus secretos de estilo que la convirtieron en un mito viviente.

1. La rutina del cuidado facial Ante la cámara, la piel de la actriz tenía un brillo inigualable que conseguía utilizando vaselina y productos del dermatólogo Erno Lazlo, como su bálsamo botánico reparador ‘Phormula 3-9’ o su hidratante ‘Active Phelityl Cream’. El famoso ‘Elizabeth Arden Eight Hour Cream’ estaba entre sus básicos, al igual que las cremas hormonales. Además, se lavaba la cara 15 veces al día, debido a un temor a las manchas.

2. Una mirada seductora El responsable fue Allan “Whitey” Snyder, también maquillador de Katherine Hepburn o Doris Day. Para añadir profundidad, utilizaba lo que Monroe llamaba “el ojo de Greta Garbo”, es decir, difuminar sombra blanca por el párpado móvil. Un efecto húmedo sobre sus párpados (Marilyn quería ser muy sexy) y quizá el agregado de una gota de aceite. La estrella también era una defensora de las pestañas postizas.

3. Precursora del “countoring” La clave de una de las bocas más deseadas de Hollywood estaba en las capas. Synder podía llegar a utilizar hasta cinco tonos diferentes para los labios, del más oscuro en los bordes al más claro en el centro. Primero se creaba la forma de los labios con el delineador más oscuro. Después, se rellenaba el resto de los labios con otro delineador más claro. El siguiente paso era utilizar el rojo más vivo para ayudar a difuminar, pero sin llegar a las líneas más oscuras, para no restar profundidad al labio. Se aplicaba iluminador en el centro para dar más sensación de volumen y se remataba con un toque de bálsamo labial transparente.

También en la nariz Para hacer que pareciera más pequeña y delicada se aplicaba un poco de rubor en la punta y lo cubría con vaselina.

4. Esa rubia debilidad Marilyn llevó siempre consigo ese mantra y desde sus primeros años como modelo, tiñó su pelo color castaño de rubio platino. El tono que utilizó ella misma lo denominó “blanco funda de almohada” y fue obra, según explicaban en el medio Allure, de la colorista Pearl Porterfield. Repetía esta rutina cada tres semanas. Además en algunas ocasiones aplicaba talco de bebé para las raíces a modo de champú en seco.

5. Poco ejercicio físico A pesar de haber estado casada con el gran jugador de béisbol Joe DiMaggio, nunca estuvo interesada por la actividad física y los deportes. Sólo pasaba diez minutos al día, en su habitación, haciendo ejercicios con pequeñas pesas de 2,27 kilos para mantener firmes los músculos. Hacía series de unas 15 repeticiones.

6. Nunca usó pijama La estrella dormía entre 5 y 10 horas cada noche, en una cama individual extra grande, con un único y pesado cubre cama tanto en verano como en invierno. Marilyn conocía los beneficios de dormir desnuda: “Jamás he llevado pijamas o esos repulsivos camisones, interrumpen mi sueño”, confesaba en ese entonces.

7. Amante de las fragancias Con su entrevista (y primera tapa) para la revista Life en 1952 nacería la leyenda de las cinco gotas de Chanel nº5 antes de irse a dormir. Marilyn era fanática del uso de perfumes a toda hora. Le gustaba tanto el olor a rosa de Bulgaria y el embriagador jazmín que también vertía la esencia en sus baños de hielo. Otros de sus perfumes favoritos serían Joy, de Jean Patou, y Rose Geranium, de la casa británica de perfume Floris.

8. Sus extraños hábitos alimenticios La estrella de Hollywood, en una entrevista a Pageant, reveló sus curiosos hábitos alimenticios. Lo primero que hacía antes de ducharse era desayunar una pastilla multivitamínica acompañada de dos huevos crudos que mezclaba en una taza con leche tibia. Por aquel entonces, al menos en los Estados Unidos, se creía que los huevos aportaban más proteínas crudos que cocidos. Para cenar, ella misma iba al mercado y compraba un filete de ternera, cordero o algo de hígado y se lo hacía en el horno eléctrico de su habitación. De acompañamiento, cuatro o cinco zanahorias crudas, de las que “nunca se aburría”.

9. Vísteme despacio que estoy apurado Una filosofía antiestrés que aplicaba al despertarse. En sus declaraciones para el medio Pageant la estrella confesó que odiaba hacer las cosas deprisa y en una atmósfera tensa. Por lo general, los domingos, tardaba al menos dos horas en despertarse, “disfrutando cada momento de la somnolencia”.

10. Fobía a dormir No podía conciliar el sueño sin tranquilizantes, lo que desencadenó en una fuerte adicción a los somníferos. Marilyn murió de una sobredosis de barbitúricos, en circunstancias nunca esclarecidas.

El ícono de belleza fue mucho más que una cara bonita. El recuerdo de esta influyente actriz, profesional, pionera y feminista sigue y seguirá vivo. Una miniserie reflejará su historia en la señal Lifetime. Será esta noche, a las 22.

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