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El viaje de un iPhone desde la fábrica hasta la tienda

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El iPhone es el producto mejor vendido y más rentable de Apple. Se han vendido más de mil millones de unidades desde su lanzamiento.

Actualmente, cerca de la mitad de todos los iPhone se producen en una enorme fábrica en la ciudad china de Zhengzhou. Esta es la historia de cómo un iPhone fabricado allí puede llegar a sus manos.

Obteniendo las partes

Apple le compra muchas de las partes del iPhone —la tarjeta de memoria, el modem, el módulo de la cámara, el micrófono y el controlador de la pantalla táctil, entre otras— a más de 200 proveedores en todo el mundo. Foxconn, la empresa taiwanesa que dirige las instalaciones de Zhengzhou, incluso produce algunas partes más pequeñas como las carcasas de metal.

Apple le encarga muchos de sus componentes a proveedores mundiales y después los vende, en masa, a sus productores contratados en China. En Zhengzhou se trata de Foxconn.

Ensamblando los celulares

Esta fábrica puede producir cerca de 350 iPhone por minuto.

Las instalaciones de Foxconn en Zhengzhou tienen una extensión de 5,6 kilómetros cuadrados y pueden emplear hasta 350.000 trabajadores, muchos de los cuales ganan cerca de 1,90 dólares la hora. En la fábrica se hace el llamado FATP (ensamblaje final), pruebas y empacado.

Hay 94 líneas de producción y se necesitan unos 400 pasos para ensamblar el teléfono, incluyendo el pulido, las soldaduras, perforaciones y la instalación de los tornillos. La fábrica puede producir medio millón de unidades de iPhone al día, o cerca de 350 por minuto.

Después de que el dispositivo sale de la línea de ensamblaje se introduce en una caja elegante, se envuelve, y las cajas se apilan sobre bases de madera hasta que son trasladadas a los camiones.

Pasando por la aduana

Al salir de las instalaciones, el iPhone recién ensamblado se transporta unos cientos de metros hasta donde el gobierno chino construyó un enorme centro aduanero, justo en las afueras de la fábrica de Foxconn. La agencia se ubica en una especie de zona libre, lo cual permite que Apple venda los iPhone más fácilmente a los clientes chinos.

Como punto final del proceso de ensamblaje del iPhone, China también es el inicio para la estrategia fiscal de Apple en todo el mundo. En Zhengzhou, a menudo en la misma agencia aduanera, Foxconn le vende los iPhone terminados a Apple, que se los vuelve a vender a sus afiliados en todo el mundo.

El proceso, que en su mayor parte se realiza de manera electrónica, permite que Apple le asigne una porción de sus ganancias a un afiliado en Irlanda, un lugar con ventajas fiscales. El sistema no es exclusivo de China.